Cuendo era mas joven, me encantaba ir a los parques de diversiones, pero no fue hasta mis años de adolescencia que finalmente tuve el corage necesario para subirme a las montañas rusas. Pero incluso de adolescente, yo estaba aterrado por las montañas rusas cuando iban dadas vueltas… ¡Yo no podía soportar la idea de retar a la gravedad a esas alturas! Pero un día, por fin lo intente y llegué a la conclusión que en realidad da mucho menos miedo que esas bajadas empinadas que hacen dar vuelta a mi estómago. Si alguna vez has estado en una montaña rusa, estoy seguro que sabes lo que quiero decir.

