Es bastante habitual oír quejas sobre el elevado coste de ser autónomo y sobre lo complicado y caro que es poner en marcha una empresa en España. ¿Es realmente así si lo comparamos con otros países? Depende. Sí es cierto que las administraciones de otros estados han simplificado los trámites y han reducido al máximo cuotas y costes para fomentar el emprendimiento.
Los elevados impuestos frenan a la hora de hacerse autónomo
En España, ser autónomo cuesta entre 180 y 300 euros al mes como punto de partida. Por esta tasa profesional en Reino Unido se paga entre 12 y 56 euros mensuales. En Francia, no existe. En este último país, un autónomo no paga impuestos ni desgrava el IVA durante el primer año, lo que no quiere decir que se evite esos gastos, que comenzará a pagar -incluyendo los del ejercicio anterior- a partir del segundo año.

