Cómo salvar una empresa cuando ya está en pérdidas

Un artículo para quien aún está a tiempo
En este ejemplo, vamos a usar una empresa de sector cárnico, para tomar una referencia.
Hay un momento muy concreto en la vida de una empresa en pérdidas.
No es cuando salen los números rojos.
No es cuando el banco aprieta.
No es cuando el empresario deja de dormir.
Es cuando se sigue trabajando igual esperando que algo cambie.
Este artículo no es para quien busca consuelo.
Es para quien necesita tomar decisiones.
El contexto real (sin adornos)
Imagina esta situación, porque es más común de lo que parece:
- Empresa del sector cárnico
- 15 trabajadores
- 250.000 € de facturación anual
- Problemas de caja
- Sensación constante de que “se vende, pero no queda nada”
Si te reconoces aquí, no estás solo.
Pero tampoco estás en una situación neutra: estás en una zona de riesgo real.
La primera verdad incómoda
Una empresa no muere por tener pérdidas.
Muere por quedarse sin liquidez.
En el sector cárnico esto se agrava por:
- compras grandes de materia prima
- costes energéticos elevados
- cámaras frigoríficas
- mermas inevitables
- clientes que pagan tarde
Cuando la caja se tensa, cada semana se convierte en una carrera.
Y aquí viene la verdad que casi nadie dice en voz alta:
👉 Con esa estructura, vender más puede empeorar el problema.
El error más frecuente: “necesitamos vender más”
Esta frase ha hundido más empresas que la competencia o la inflación.
¿Por qué?
Porque muchas empresas cárnicas:
- venden productos con margen mínimo
- no conocen el margen real por producto
- no saben qué clientes les hacen perder dinero
- confunden volumen con rentabilidad
Resultado:
cuanto más venden, más trabajan… y menos dinero queda.
Ventas: no más volumen, mejor venta
Aquí está la clave:
❌ Error típico
“Necesitamos vender más kilos”
✅ Lo correcto
“Necesitamos vender mejor cada kilo”
Ejemplos reales que funcionan:
- packs semanales/mensuales
- elaborados propios (hamburguesas, adobados, preparados)
- venta recurrente a clientes fijos
- subir precios solo en lo que no es sensible
📈 Subir un 5–8% en productos bien elegidos puede cambiar el año entero.
El indicador que no se puede ignorar
Haz este cálculo simple:
250.000 € / 15 trabajadores = ~16.600 € por trabajador al año
Con eso hay que pagar:
- salarios
- cotizaciones
- energía
- mantenimiento
- transporte
- impuestos
- maquinaria
- pérdidas por merma
No es una opinión.
Es matemática.
👉 Aquí hay un problema estructural, no solo comercial.
Estructura: 15 personas es mucho para esa facturación
No hablo de despedir a lo loco, pero sí de reordenar:
Preguntas clave:
- ¿Hay tareas duplicadas?
- ¿Todo el mundo genera valor directo?
- ¿Hay procesos manuales que podrían simplificarse?
💡 Muchas cárnicas sobreviven con:
- menos personal
- más elaboración
- menos catálogo
- más margen
Paso 1: detener la hemorragia (antes de pensar en crecer)
Antes de hablar de marketing, redes sociales o nuevos clientes, hay que hacer algo menos sexy pero vital:
Ordenar la caja
Acciones duras pero necesarias:
- reducir stock que no rota
- eliminar referencias lentas
- vender producto parado aunque el margen sea bajo
- renegociar plazos con proveedores
- acortar plazos de cobro (aunque se pierdan clientes)
No se trata de ganar dinero hoy.
Se trata de no morir mañana.
Paso 2: entender qué sí deja dinero
Aquí es donde muchas empresas se asustan, porque salen verdades incómodas.
En la mayoría de casos:
- el 20% de los productos genera el 80% del margen
- hay clientes que nunca han sido rentables
- hay líneas de negocio que existen solo por costumbre
Preguntas que hay que responder con números:
- ¿qué producto deja margen real?
- ¿qué cliente paga tarde y aprieta precios?
- ¿qué canal compensa el esfuerzo?
👉 No todo lo que se vende merece seguir vendiéndose.
Paso 3: vender mejor cada kilo
En el sector cárnico la diferencia entre sobrevivir y cerrar suele estar aquí:
❌ Carne como commodity
✅ Carne con valor añadido
Ejemplos reales que funcionan:
- elaborados propios
- preparados listos para cocinar
- packs semanales o mensuales
- clientes recurrentes
- subida selectiva de precios (no en todo)
Una subida del 5–8% bien aplicada puede salvar el año completo.
El cliente no siempre se va por precio.
Muchas veces se va por falta de propuesta.
Paso 4: la estructura también se toca (aunque duela)
Este punto nadie quiere leerlo, pero es obligatorio escribirlo.
Con esa facturación:
- la estructura es demasiado pesada
- hay tareas que no generan valor directo
- hay ineficiencias que se pagan cada mes
No siempre significa despedir de golpe, pero sí:
- reordenar funciones
- automatizar donde sea posible
- concentrar esfuerzo en lo rentable
👉 Reducir tamaño a tiempo es mejor que cerrar más tarde.
Paso 5: foco radical
Una empresa en pérdidas no puede permitirse:
- dispersión
- “por si acaso”
- líneas que no funcionan
- clientes tóxicos
El foco salva empresas.
La dispersión las hunde.
Menos productos.
Menos clientes.
Más margen.
El plan de 90 días que separa a los que se salvan de los que no
Primer mes
- caja bajo control
- limpieza de stock
- identificación de pérdidas ocultas
Segundo mes
- ajuste de precios
- eliminación de líneas no rentables
- foco en margen
Tercer mes
- decidir con datos:
- reestructurar
- reducir tamaño
- cambiar modelo
Si en 90 días no hay mejora clara de liquidez, el modelo actual no funciona.
Y eso no es un fracaso.
Es información.
El mensaje final (el más importante)
Si estás leyendo esto y tu empresa está en pérdidas, recuerda algo fundamental:
Trabajar más no arregla un modelo roto.
Aguantar no es una estrategia.
Esperar no es una decisión.
Las empresas que se salvan no son las más grandes,
ni las que más venden,
sino las que deciden antes.
Todavía hay margen de maniobra.
Pero no infinito.
Este artículo no pretende asustar.
Pretende despertar.
Si sirve para que alguien tome hoy la decisión que llevaba meses evitando, habrá cumplido su función.



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