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Las sociedades siempre traen problema. Es parte de lo que tiene ser más de una persona en un negocio y tiene conceptos muy similares al de un matrimonio ya que ambos involucrados deben tomar decisiones, convivir y compartir gastos. Es por eso que la clave para sobrevivir a la hora de emprender un negocio con un socio es saber balancear la parte positiva y negativa de cada ser humano hasta llegar a complementarse a la perfección. Aún así, existen algunos errores que muchos socios suelen cometer y que pueden llevar estrepitosamente al fracaso si se repiten o si se acumulan unos cuantos de ellos.

Uno de los errores más comunes es a la hora de compartir capital. Si tu eres quien va a poner todo el capital de la empresa ten en cuenta que en el contrato que firméis como socios debe de quedar claro si se compartirán gastos, de lo contrario si hay problemas, puede que tu socio se vaya y te quedes con todas las deudas. Los gatos pueden ser compartidos de igual manera o por el contrario uno tener mayor participación que otro. En cualquier caso, los pasos a seguir son los mismos, ya que de lo contrario, tu socio podría irse con el dinero de ganancias y tu quedarte sin ese dinero y sin recuperar la inversión inicial.

Por otro lado, es muy común cuando se tratan de sociedades con personas conocidas y amigas, que no haya contrato por escrito o firmado. Esto es un error muy grande. Siempre debe haber un contrato escrito y firmado, sin importar la confianza y el conocimiento que tengas de tu socio. En ese contrato se deben detallar todas las obligaciones de cada parte así como también todo detalle que creas indispensable dentro de la sociedad. Si no sabes cómo crear dicho contrato, lo ideal es que puedas acudir a un abogado profesional que lo redactor por vosotros.

Otro error que se da muy seguido debido a la confianza que en un primero se tiene con la persona que pasará a ser tu socio, es el no crear una sociedad limitada. La sociedad limitada tiene la ventaja de que un socio no es responsable de las acciones y obligaciones de lo que hace el otro, por lo que si alguno de los socios hace una mala acción nadie deberá responder por él salvo la misma persona.

Hablando de errores comunes a la hora de emprender un negocio, este es quizás, el más generalizado de todos. Creer que al tener una sociedad 50/50 es lo más justo, es una tontería. Siempre se necesita un jefe, así sea una sociedad, por eso es que lasa mejores asociaciones son las que se dan con porcentajes de 60/40 o 70/30. Solo con estas proporciones habrá una persona encargada de todo el negocio y que deba responder por encima de los demás.

Cuando se inicia un emprendimiento con un socio, todo es optimismo y ganas, sin embargo, como la vida misma, puede suceder que alguno de ellos por una razón en concreto desee abandonar la sociedad e iniciar un camino en solitario. Es aquí cuando se ve si se ha tenido una estrategia de salida o no. No contar con una estrategia de salida clara puede generar conflictos en el futuro. Dejar en claro desde el inicio, en el contrato, en qué términos se puede abandonar la sociedad y las posibilidades que exista de que un socio compre la parte del socio que se quiera retirar les ahorrará muchos conflictos y dolores de cabeza.

Por último, cuando se tiene una sociedad con un amigo o se genera una amistad posterior, es un poco arriesgado pensar que la amistad se va a salvar a pesar de disolver la sociedad. En muchos casos puede que así sea, pero en otros puede suceder todo lo contrario ya que en general, siempre van por delante los negocios y luego la amistad, por eso, te recomendamos que lo pienses muy bien antes de asociarte con una persona cercana pues corres el riesgo de que todo termine en algún momento y no de la manera en la que esperabas.

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