Al norte de la región de Karelia, cerca de la frontera ruso-finlandesa, está uno de los últimos grandes bosques de Europa, en el que el gigante de la decoración, Ikea, extrae buena parte de la madera con la que hace sus muebles. Y no lo hace de forma sostenible.
Una auditoría realizada a Swedwood, filial forestal de Ikea, ha revelado “grandes desviaciones†de las reglas de explotación en los 700.000 acres sobre los que tiene permisos de explotación en Karelia. Estas reglas tratan de mantener la cobertura arbórea prohibiendo la tala de ejemplares ancianos o de ciertos biotopos claves, entre otras cosas.





