Los españoles están escuchando acentos más familiares cuando llaman estos días a los centros de atención al cliente gracias al incremento de la competitividad y a la crisis, que ha aumentado el atractivo para las empresas para contratar personal español.
Como indicio de que la mejora de la competitividad a raíz de la reforma laboral implementada el año pasado empieza a dar frutos en la economía española, las empresas están abriendo centros de atención telefónica en el territorio español, dando la espalda a países con salarios tradicionalmente más bajos.