Cuando la crisis del modelo económico del estado del bienestar parece llegar a una encrucijada de difícil solución, los expertos vuelven sus ojos a un pequeño país nórdico que gracias a sus recursos naturales y a un modelo de gestión sensato y con visión de largo plazo tiene asegurado el futuro de su estado social y sus pensiones.
Es Noruega, propietaria de un multimillonario fondo de pensiones estatal nutrido de sus ingresos petroleros, que al cierre de 2012 gestionaba un patrimonio de 685.000 millones de dólares, es decir, más de dos veces el PIB de Grecia.