Hace 200 años, nadie sabía de la existencia del aluminio. Hoy está en todas partes: en latas, marcos de ventanas, envases e incluso carrocerías de automóviles.
Es un elemento con doble personalidad.
Elemental
Puede parecer soso, pero es uno de los metales más reactivos de la tabla periódica.
«Â¡Los incendios de aluminio son aterradores!», exclama Andrea Sella, profesora de Química en la Escuela Universitaria de Londres.
«Cuando quemas aluminio, se produce un fuego muy, muy intenso», añade, en conversación con la BBC.
Desde ese punto de vista, puede que no sea ideal para la construcción de aviones, pero esta desventaja se compensa por su fuerza, flexibilidad y ligereza excepcional.
