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Prostitutas, drogas… La loca vida de Jhon McMafee, el inventor del antivirus, un genio muerto en prisión.

Entre medias, su historia deja un reguero de triunfos, fracasos, drogas, dinero, prostitución fugas y conspiración contribuyendo él mismo a alimentar su propia leyenda negra.

McAfee senior, al igual que muchos veteranos del conflicto de la Segunda Guerra Mundial, tras regresar a casa, se volvió alcohólico, desarrolló un carácter violento y maltrató durante años a John y su madre hasta que un día acabó volándose la tapa de los sesos.

No obstante, Jhon hijo, gracias a su mente privilegiada se licenció en la universidad de Salem y comenzó a estudiar un doctorado en Matemáticas en la Universidad de Louisiana, de la que le expulsaron por liarse con una de sus becarias, con la que acabaría casándose.

Su contacto con los virus informáticos se había producido dos años antes cuando, trabajando para el contratista militar LockHeed Martin, se topó con el Pakistani Brain virus y quedó fascinado.

Sin embargo, pese a fundar una empresa de antivirus con su propio apellido, McAfee siempre presumió de que no utilizaba antivirus: «Me protejo cambiando la IP, no pongo mi nombre en los dispositivos y no entro en páginas donde te pueden infectar un virus», decía.

De hecho, John confesaba odiar el antivirus que llevaba su propio nombre: «Es el peor software del planeta», le gustaba decir.

Cuando dejó su cargo, conservó su participación y guardó sus acciones (que más adelante vendería) amasando una fortuna personal de más de 100 millones de dólares. partir de entonces, comenzó una serie de proyectos empresariales que pasaron a la historia sin pena ni gloria que fueron vendidos a empresas más grandes y probó suerte en el mundo del ladrillo.

Antes de la crisis del ladrillo, McAfee invirtió la gran mayoría de su fortuna en montar un negocio inmobiliario de compraventa de mansiones. Sin embargo, el crack de la crisis financiera de 2007 provocó que su fortuna cayese de los 100 millones de dólares a «solo» cuatro millones de dólares. En 2008 McAfee se marchó de EEUU y puso rumbo a Belice, una pequeña nación que fue colonia británica situada a 200 kilómetros de las costas de México y Guatemala.

Al poco de aterrizar en Belice McAfee se instaló en una lujosa mansión y comenzó a tener un estilo de vida extravagante que rápidamente llamó la atención en este paradisiaco rincón del caribe: volvió a consumir drogas, organizaba fiestas con decenas de mujeres que se prolongaban durante varios días y escandalizaba a sus vecinos.

McAfee se enganchó a la cocaína y a la Metilendioxipirovalerona, una sustancia psicoactiva sintetizada como droga de diseño que en ocasiones se vende como sales de baño a la que también se la conoce como droga caníbal.

Las andanzas de McAfee por Belice fueron relativamente apacibles hasta que su vecino, un compatriota estadounidense, apareció muerto por varios disparos. Además, las fuerzas especiales de la policía del lugar allanaron su empresa farmacéutica y su domicilio con las sospechas de que se trataba de una tapadera para la producción y venta de drogas.

Sin embargo, McAfee asegura que se trataba de una vendetta política, tras negarse a pagar una donación de campaña de dos millones de dólares a un político local afín al gobierno isleño.

Un tiempo turbulento en el que se ennovió con una prostituta de 16 años que llegó a robarle su pistola y a dispararle provocando pérdida de audición en un oído. En otra ocasión, según contó la muchacha tras el suceso, la adolescente le puso un cuchillo en el cuello y McAfee le espetó: «Vamos, mátame».

Unos sucesos que se vieron provocados por los celos, ya que McAfee mantenía una relación abierta con la adolescente y un séquito de mujeres jóvenes, en su mayoría prostitutas, con las que convivía y mantenía relaciones.

Comenzó a invertir los restos de su fortuna en las mismas y a cobrar jugosas sumas de hasta 100.000 dólares por tuitear en favor de alguna criptomoneda para inflar el valor de su cotización.

Unas actividades que, sumadas al impago de impuestos fruto de beneficios no declarados, supondrían la apertura de un proceso penal en Estados Unidos y la emisión de una orden de busca y captura internacional años más tarde.

Cuando parecía que la vida de McAfee no podía ser más delirante John protagonizó un sonado vídeo (que aún puede verse en su canal en youtube) en el que aparece en calzoncillos, rodeado de mujeres, armas y drogas de atrezzo bromeando sobre lo difícil que era instalar el antivirus con su nombre que tanto detestaba. Sin embargo, a principios de 2019 el gobierno federal le imputó distintos delitos (por los que más adelante sería detenido en Barcelona) relacionados con la estafa y el impago de impuestos.

 

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El propio McAfee disfrazó los hechos de persecución política, anunció que continuaría con su campaña «en el exilio» y reconoció que no había hecho sus declaraciones de impuestos desde 2010 ya que consideraba que «los impuestos deberían ser ilegales».

Una situación ante la que las autoridades de la República Dominicana decidieron quitarse el problema de encima y enviarle a Inglaterra: incautaron el yate y las armas de McAfee y le metieron en un avión con destino Madrid en compañía de su mujer para, más adelante, volar hacia Londres.

Su deportación de la República Dominicana marca el inicio de una etapa en la que McAfee comienza a trabajar la autoficción en Twitter, donde asegura que se trata de un fugitivo internacional que se mueve de una frontera a otra utilizando vuelos clandestinos.

Sin embargo, la realidad de McAfee durante aquellos meses resultó ser mucho más prosaica: había estado viviendo la mayoría del tiempo en un apartahotel low cost de Cataluña donde tenía varios ordenadores minando bitcoins.

En otoño de 2020, en plena pandemia de Coronavirus fue detenido en el aeropuerto de El Prat cuando su nombre saltó en los sistemas informáticos por culpa de la requisitoria estadounidense.

Ante el evidente riesgo de fuga (McAfee ya se había fugado de Belice a Guatemala durante las investigaciones que rodeaban su turbulenta vida la justicia española decretó prisión provisional a la espera de la celebración de su juicio.

Un tuit que, tras conocerse la noticia de su extradición ha despertado una gran polémica en redes sociales disparando toda clase de teorías de la conspiración que sostiene que en realidad fue asesinado.

Sin embargo, en el comunicado facilitado por la Generalitat de Cataluña, que tiene las competencias de prisiones transferidas, señalan que las pesquisas preliminares apuntan a un suicidio.

Una expresión coloquial en inglés acompañada del símbolo del dólar (como el nombre de las acciones y criptomonedas) que significa «liquidado» o «asesinado». En otro de sus tuits protestaba por las condiciones de su encierro: «Si los legisladores tuvieran que pasar un solo día en la cárcel antes de escribir leyes sobre crímenes no violentos las penas serían mucho menos severas».

Sus tuits de estos últimos meses van volviéndose cada vez más oscuros y reflejan un entorno marcado por la violencia, las peleas y la ansiedad.

En otro momento escribió: «La cárcel es un mundo en sí mismo donde todas las emociones humanas se exageran por el aburrimiento y la frustración del confinamiento. Una experiencia difícil para McAfee en la que llegó a hablar sobre el suicidio con otros internos: «Hoy un hombre en una situación difícil me ha preguntado si sabía de alguna manera indolora para matarse.

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