Nacido en San Francisco en 1999 como una evolución del trabajo colaborativo, el coworking ha florecido en Europa con la crisis económica. Hablamos de una nueva forma de trabajar y relacionarse, en la que miles de profesionales freelance de Internet, desarrollo de aplicaciones, diseño, periodistas, servicios web, trabajadores independientes y autónomos deciden compartir espacio de trabajo y desarrollar nuevas fórmulas de colaboración. No se trata sólo de ahorrar dinero, sino de encontrar entornos de trabajo innovadores que nos permitan ser más abiertos y productivos.
Los servicios de estos nuevos espacios de trabajo se alquilan por días o por horas en casi todas las grandes ciudades e incluso han empezado a llegar al entorno rural como una forma de compartir experiencias, ampliar horizontes y fomentar la colaboración. Es el caso de Crearium en Monzón (17.000 habitantes), provincia de Huesca, que combina el coworking con un centro de exposiciones y una huerta para crear comunidad.