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Es bastante habitual oír quejas sobre el elevado coste de ser autónomo y sobre lo complicado y caro que es poner en marcha una empresa en España. ¿Es realmente así si lo comparamos con otros países? Depende. Sí es cierto que las administraciones de otros estados han simplificado los trámites y han reducido al máximo cuotas y costes para fomentar el emprendimiento.

Autónomos

Los elevados impuestos frenan a la hora de hacerse autónomo

En España, ser autónomo cuesta entre 180 y 300 euros al mes como punto de partida. Por esta tasa profesional en Reino Unido se paga entre 12 y 56 euros mensuales. En Francia, no existe. En este último país, un autónomo no paga impuestos ni desgrava el IVA durante el primer año, lo que no quiere decir que se evite esos gastos, que comenzará a pagar -incluyendo los del ejercicio anterior- a partir del segundo año.

En Alemania, darse de alta como autónomo supone, aproximadamente, 140 euros al mes. Si no se consiguen unos ingresos mensuales superiores a 1.700 euros netos, no se pagan impuestos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que es obligatorio pagar seguro médico, que no está incluido en la Seguridad Social y que suele rondar los 150-200 euros mensuales. Además, los trámites administrativos son tan complicados que se suele recomendar contratar los servicios de un asesor fiscal.

Las cifras nos indican que uno de cada dos autónomos que perdió Europa a lo largo del año pasado -en concreto el 52,9%- era de origen español. Los países en los que se están poniendo en marcha más autónomos son Italia (217.600), seguido por Rumanía (88.600) y Reino Unido (80.600).

Emprender en Europa

Los trámites administrativos para crear una empresa francesa se reducen a un único formulario, que se puede rellenar por Internet. En cuanto a las obligaciones tributarias y con la Seguridad Social se ha habilitado un pago simplificado. En Reino Unido los trámites también se pueden realizar de forma online, sólo hay que ingresar una libra y en 24 horas, la empresa está en marcha.

Francia dispone de una nueva ley que entró en vigor en enero de 2011 por la que los emprendedores pueden proteger su patrimonio en el caso de que fracase su empresa siempre y cuando el cierre no proceda de una negligencia. Para ello, tienen que inscribir en un registro específico los bienes relativos a la actividad empresarial que, en el caso de quiebra, serán los que responderán de las deudas contraídas. Esta nueva ley equipara el nivel de responsabilidad del emprendedor individual al que disfrutan los emprendedores que operan a través de una sociedad mercantil.

Estas medidas se traducen en la creación de más de medio millón de empresas en 2009 frente a las poco más de 300.000 puestas en marcha en 2008 y en el impulso de toda una nueva generación de emprendedores.

Crear una Sociedad

En cuanto a los modelos societarios, mientras que para crear en España una Sociedad Limitada se necesitan inicialmente 3.005,06 euros, en Francia el capital mínimo es de un euro y en Reino Unido no hay que depositar ni una libra. La puesta en marcha de una Sociedad Anónima española supone 60,101.21 euros, de los que el 25 por ciento debe ser desembolsado, frente a los 37.000 requeridos para una francesa y los 57.245 euros, el 25 por ciento desembolsado, para una inglesa.

Más gravoso económicamente es en Alemania, donde crear una Sociedad Limitada cuesta 25.000 euros y una Sociedad Anónima, 50.000. Austria pone el listón todavía más alto: 35.000 euros para la S.L. -pagando el 50 por ciento en efectivo- y 70.000 para la S.A.

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