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Somos sin duda un país de bandazos y por eso no es extraño, aunque si decepcionante, ver cómo hemos pasado de un periodo de clara burbuja inversora en energía solar fotovoltaica a otro de completo abandono.

Un abandono tan grande que ha estrangulado política y legalmente la instalación de paneles de generación solar en España. Y hasta tal punto lo ha hecho que por ejemplo una ciudad con poco sol a lo largo del año, como es Bruselas (Bélgica) -1504 horas de sol anuales frente a las 2.692 de España- instale 51 MW de potencia solar fotovoltaica en 2015 y haya superdo la cifra instalada en toda España en ese año. Nos ganó por dos MW.

Son datos de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) que revelan que el país del sol, que bate cada año récord de turismo gracias entre otras cosas a sus días luminosos y soleados, ha desaparecido de la carrera por el desarrollo de la energía con más futuro. La energía solar se difumina en España mientras crece en el mundo.

No cabe duda que la regulación previa del anterior gobierno socialista creó una burbuja de subvenciones y distorsionó el mercado. Después, el PP se inventó el impuesto al sol para disuadir cualquier intento de autoconsumo e hizo inviable el desarrollo a mayor escala de esta energía al cargarse de un plumazo buena parte de las subvenciones a los llamados huertos fotovoltaicos.

Y mientras tanto, el mundo camina en sentido contrario. La instalación mundial de potencia fotovoltaica marcó otro récord en 2015. Se instalaron 50.000 MW nuevos (hasta un total de 230.000 MW) , lo que supone un aumento del 25%. En comparación, España -donde la energía fotovoltaica cubre un 3% de la demanda- se queda irremediablemente atrás.

En 2015 se invirtieron 161.000 millones de dólares en todo el mundo en energía solar fotovoltaica. Más que en energía eólica (110.000 millones). China instaló 15.200 MW nuevos; 11.000 Japón; 7.300 EE UU; países con escaso sol como Reino unido nos goleó con 3.500 MW; Alemania nos dejó atrás con 1.450 MW y Francia casi multplicó por diez lo creado por España al instalar 450. España despunta para mal con la cifra irrisoria de 49 MW, que paradojicamente es mayor que la registrada en 2014 (22 MW), que fue todavía más ridicula. La razón fundamental, según UNEF, es la existencia de “barreras administrativas” que, entre otras cosas, “protegen a los lobbies eléctricos”.

Ahora el impuesto al sol parece tener sus días contados. Ningún partido salvo el PP lo respalda e incluso el partido conservador ha aceptado en su último acuerdo fallido de investidura con Ciudadanos abolirlo e iniciar una etapa de desarrollo de la energía solar.

IDNet Noticias

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