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Nueva York, prostitución y… ¿Airbnb?

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Un artículo publicado el pasado día 14 en el New York Post ha vuelto a poner a Airbnb en el punto de mira de los habitantes y cargos públicos de Nueva York. En dicho artículo se afirma que cada vez son más las prostitutas que alquilan habitaciones de Airbnb para prestar sus servicios, evitando así reservar habitaciones en hoteles más caros y pasando más desapercibidas.

El New York Post habla del caso de una chica de 21 años que alquila apartamentos en el centro de Manhattan para, posteriormente, cobrar a sus clientes 500 dólares cada hora. Una situación que parece preocupar a los legisladores de la ciudad, que en las últimas horas han publicado una carta en la que piden la regulación de Airbnb para terminar con estas prácticas.

La senadora del estado de Nueva York, Liz Krueger, dice que “hoy vemos casos de prostitución, mañana podrían ser juegos de apuestas ilegales y quién sabe si la próxima semana tráfico de drogas”. Dos tercios de las propiedades que se anuncian en Airbnb para la ciudad de Nueva York son ilegales, ya que no está permitido el alquiler de apartamentos por parte de particulares por menos de 30 días.

La senadora del estado de Nueva York, Liz Krueger, dice que “hoy vemos casos de prostitución, mañana podrían ser juegos de apuestas ilegales y quién sabe si la próxima semana tráfico de drogas”. Dos tercios de las propiedades que se anuncian en Airbnb para la ciudad de Nueva York son ilegales, ya que no está permitido el alquiler de apartamentos por parte de particulares por menos de 30 días.

Por ello Krueger pide a la compañía que “deje de animar a los habitantes de la ciudad a alquilar sus apartamentos sin avisarles antes de que es una actividad ilegal y que, probablemente, viole el contrato que han firmado con los propietarios de los pisos y edificios”. Krueger explica que si no consiguen regular la situación actual los principales perjudicados pueden ser los propios ciudadanos, que podrían ver cómo los alquileres de apartamentos se disparan por el impacto de servicios como Airbnb y similares. “Debemos proteger el stock limitado de viviendas que existe en la ciudad”, apunta.

La respuesta de Airbnb se produjo a las pocas horas, en un artículo publicado en el Huffington Post y firmado por uno de los fundadores de la empresa, Brian Chesky. El actual CEO dice que el ayuntamiento de Nueva York dejará de ingresar 21 millones de dólares este año porque “las leyes actuales no nos permiten recolectar estos impuestos y, aunque lo hiciésemos, el gobierno no recibiría nuestro cheque”.

La situación en España

La regulación de Airbnb y compañías similares en España está en manos de las comunidades autónomas, que podrán decidir cómo tratar este tipo de actividad dentro de sus fronteras. La Comunidad de Madrid es una de las que más agresivas se ha mostrado hasta el momento, al estar considerando impedir el alquiler vacacional de viviendas privadas por menos de siete días.

Airbnb y otras empresas pidieron a Cataluña y Barcelona en diciembre de 2013 que miren el consumo colaborativo con buenos ojos. Según la compañía americana el impacto en la capital catalana hasta la fecha ha sido de 128 millones de euros y 4.310 puestos de trabajo.

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Imagen | Pixabay

Fuente: Genbeta.

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